» 2. Mensajes para nuestros hijos

Canción de cuna para María

Duerme, mariposa, duerme que te cuido,
las brujas se van y el lobo no está
y yo estoy contigo.

Mariposas

Duerme, mi ternura, mi montón de mimos
que tu tobogán y tu oso marrón
ya están dormidos.

Duerme mi princesa, que me quedo aquí,
el sol se ha escondido y dejó para ti,
un rayo de estrella que te alumbra el corazón
para que no tengas miedo para que duermas mejor.

Te veo en la cuna, parece mentira
hace un año ya que estás junto a mi,
amor de mi vida.

Sos para nosotros, un mundo escondido
entre cuentos de cristal, como un chico más
me puse a llorar cuando ayer te vi caminar.

Duerme mi princesa, que me quedo aquí,
el sol se ha escondido y dejó para ti,
un rayo de estrella que te alumbra el corazón
para que no tengas miedo para que duermas mejor.

Sueña mariposa, que tus alas crecerán
y algún día volarás lejos de casa
quiero que sepas que si me necesitás
estaré cerca por si vos querés hablar

Duerme mi ternura, que esta noche vivirás
aventuras entre príncipes y duendes
lo que mas quieras, lo que a vos te haga feliz
quiero que hagas cuando tengas que partir

Duerme mi princesa, que me quedo aquí,
el sol se ha escondido y dejó para ti,
un rayo de estrella que te alumbra el corazón
para que no tengas miedo para que duermas mejor.

las brujas se van y el lobo no está y yo estoy contigo…

Pablo Granados
Colaboración de José María Gómez

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Publicado el Martes 8 de Enero del 2008 por Dr. Alfredo Botbol
Dentro de la categoría 2. Mensajes para nuestros hijos.

Canción para mi trompo.

mujerembarazada.jpg

Era un trompo que giraba y giraba dentro de mí,
hasta que una mañana de primavera,
salió a la luz, para hacerme mamá….

De qué color va a pintarme tu recuerdo
Cuando dejes de ser el trompo que ahora gira
Con la capa del Zorro Justiciero
Persiguiendo bandidos por tu cuarto.

O de pronto jinete y policía
Deteniendo a tu hermana por sorpresa
Quien conoce de siempre la injusticia
De ser tú el ladrón y ella la presa.
Cancion para mi trompo
Píntame de amarillo en tus recuerdos,
Que aunque nunca fui el sol me gustó serlo,
Con la sonrisa pronta que no tengo
Y los ojos felices que no llevo.

Píntame con la voz llena de flores
Como en los cuentos que jamás te cuento,
Y el corazón azul como esta noche
En que me desvelé por tu recuerdo.

Píntame jamás cansada ni absorbida
Por éste rol de ser ama de casa,
Imagina que tuve todo el tiempo
Para hamacarme contigo en una plaza.

Píntame en la vereda del colegio
Diciéndote hasta luego con un beso
Y no imagines que me duele el alma
Porque te vas, porque no es por eso.

Y trata de poner mucha indulgencia
Para pintarme tanto desacierto,
Y siéntete feliz cuando recuerdes
A la mamá que fui en éstos versos.

La letra de este poema escrita por Titina Castro,
musicalizada por Paz Martinez,
e interpretada por Valeria Lynch.

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Publicado el Domingo 4 de Noviembre del 2007 por Dr. Alfredo Botbol
Dentro de la categoría 2. Mensajes para nuestros hijos.

Haz con tus propias manos la cuna de tu hijo

Haz con tus propias manos
La cuna de tu hijo.
Que tu mujer te vea
Cortar el paraíso.

la_cuna.jpg

Para colgar del techo,
Como en los tiempos idos
Que volverán un día.
Hazla como te digo.

Trabajarás de noche.
Que se oiga tu martillo.
“ Está haciendo la cuna”
que diga tu vecino.

Alguna vez la sangre
Te manchará el anillo.
Que tu mujer la enjuague.
Que manche su vestido.

Las noches serán blancas,
De columpiado pino.
Harás según el árbol
La cuna de tu niño.

Para que tenga el sueño
En su oquedad de nido.
Para que tenga el ángel
En un oculto grillo.

La obra será tuya.
Verás que no es lo mismo.
Será como tus brazos
La cuna de tu hijo.

Se mecerá en el aire.
Te acordarás del pino.
Dirás: “ Duerme en la cuna”
Verás que no es lo mismo.

José Pedroni

Poeta argentino. Nació en Gálvez, Provincia de Santa Fe en 1899
y murió en Esperanza Provincia de Santa Fe, en 1968.
Sencillo, humano, accesible por su claridad fraterna,
compañero de la naturaleza, cantor primitivo, honesto,
revelador de un vitalismo de su propio mundo cotidiano.

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Publicado el Domingo 4 de Noviembre del 2007 por Dr. Alfredo Botbol
Dentro de la categoría 2. Mensajes para nuestros hijos.

Alguien dijo…

Alguien dijo…Alguien dijo…
que un niño se lleva en el vientre durante nueve meses
Ese alguien,
no sabe que un hijo se lleva en el corazón toda la vida.

Alguien dijo…
que toma una seis semanas volver a la normalidad después de dar a luz
Ese alguien,
no sabe que después de dar a luz la normalidad no existe.

Alguien dijo…
que se aprende a ser madre por instinto
Ese alguien,
nunca fue de compras con un niño de tres años.

Alguien dijo…
que de “buenos” padres salen hijos “buenos”
Ese alguien,
piensa que un hijo viene con instrucciones y con garantía.

Alguien dijo…
que las “buenas” madres nunca gritan
Ese alguien,
nunca vio a su hijo romper con una pelota la ventana del vecino.

Alguien dijo…
que no se necesita una buena educación para ser madre
Ese alguien,
nunca ayudó con una tarea de matemática de cuarto grado.

Alguien dijo…
que no se puede amar al cuarto hijo como al primero
Ese alguien,
no tuvo cuatro hijos.

Alguien dijo…
que se pueden encontrar en los libros las respuestas a todas las preguntas sobre como criar hijos
Ese alguien,
no tuvo un hijo que se metió una arveja en la nariz.

Alguien dijo…
que lo más difícil de ser madre es el parto
Ese alguien,
nunca dejó a su hijo en la escuela el primer día de Jardín.

Alguien dijo…
que una madre puede hacer su labor con los ojos cerrados y una mano atada a la espalda
Ese alguien,
nunca organizó la fiesta de cumpleaños de su hija.

Alguien dijo…
que una madre puede dejar de preocuparse cuando los hijos se casan
Ese alguien,
no sabe que el matrimonio agrega yernos y nueras al corazón de una madre.

Alguien dijo…
que el trabajo de una madre termina cuando el último hijo se va del hogar
Ese alguien,
no tiene nietos.

Alguien dijo…
que una madre sabe que su hijo la ama así que no hay necesidad de decírselo
Ese alguien,
no es madre.

Alguien dijo…
que una madre no necesita de la comprensión y del “te quiero ” del hijo
Ese alguien,
no es un hijo.

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Publicado el Viernes 19 de Octubre del 2007 por Dr. Alfredo Botbol
Dentro de la categoría 2. Mensajes para nuestros hijos.

Esos locos bajitos

Joan Manuel SerratA menudo los hijos se nos parecen,
y así nos dan la primera satisfacción;
ésos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
con nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.

Joan Manuel Serrat

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Publicado el Miércoles 20 de Junio del 2007 por Dr. Alfredo Botbol
Dentro de la categoría 2. Mensajes para nuestros hijos.

Háblanos de los hijos (Kahlil Gibran)

Y una mujer que llevaba un niño contra su pecho le preguntó al maestro:

Háblanos de los hijosHáblanos de los hijos.

Y él respondió:

Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida tiene de si misma, deseosa de perpetuarse.

Vienen por medio de vosotros y aunque vivan con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor, mas no vuestros pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Podéis albergar sus cuerpos mas no sus almas, porque sus almas moran en la casa del mañana, que ni aun en sueños os es dado visitar.

Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no intentéis hacerlos como vosotros. Porque la vida no marcha hacia atrás, ni se detiene en el ayer.

Vosotros sois el arco por medio del cual vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia lo lejos.

El Arquero ve el blanco sobre el camino del infinito, y os dobla con toda su fuerza a fin de que sus flechas vayan veloces y lejos.

Que el hecho pues de estar doblados en manos del arquero sea para vuestra dicha, por que así como Él ama la flecha que dispara, ama también el arco que permanece firme y su constancia.

Vosotros tuvisteis la oportunidad de vivir vuestra vida y la libertad de amar. Deja que tus hijos vuelen solos del nido cuando llegue la hora y no los reclames para que vuelvan, ellos te querrán por siempre y tendrán también su nido del cual algún día ellos solos quedaran.

Déjalos libres, ámalos con libertad, no apagues su fuego de su hogar.

Vive y deja vivir y ellos siempre te querrán.

Kahlil Gibran, “El Profeta”

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Publicado el Miércoles 20 de Junio del 2007 por Dr. Alfredo Botbol
Dentro de la categoría 2. Mensajes para nuestros hijos.

Las diferentes imágenes de una madre

Las diferentes imágenes de una madreA los 4 años de edad
Mi mamá puede hacer cualquier cosa

A los 8 años de edad
¡Mi mamá sabe mucho! ¡Un montón!

A los 12 años de edad
Mi mamá no sabe absolutamente todo

A los 14 años de edad
Naturalmente, mamá tampoco sabe eso.

A los 16 años de edad
¿Mi mamá? ¡Es tan anticuada!

A los 18 años de edad
¿La vieja? Está totalmente fuera de época

A los 25 años de edad
Bueno, puede ser que sepa algo al respecto

A los 35 años de edad
Antes de decidir, ¿por qué no pedimos la opinión de mi mamá?

A los 55 años de edad
Me pregunto ¿qué habría pensado mi mamá al respecto?

A los 75 años de edad
Me gustaria poder conversarlo con mi mamá.

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Publicado el Miércoles 20 de Junio del 2007 por Dr. Alfredo Botbol
Dentro de la categoría 2. Mensajes para nuestros hijos.

Amado Hijo

El día que me veas diferente: por favor, ten paciencia y compréndeme.
Cuando sin querer derrame comida sobre mi camisa y olvide cómo atarme mis zapatos,tenme paciencia; Recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.

Amado hijoSi cuando converses conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño, para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.

Cuando estemos reunidos y sin querer, no contenga mis necesidades, no te avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando eras niño te ayudé y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.

No me reproches porque no quiero bañarme; no me regañes por ello.
Recuerda los momentos que te perseguí y los miles de pretextos que te inventaba para hacer más agradable y divertido tu aseo.

Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona. Acuérdate que fui yo quien te enseñó tantas cosas. Comer, vestirse y cómo enfrentar la vida tan biencomo lo haces, son producto de mi amor, esfuerzo y perseverancia.

Cuando en algún momento, mientras conversamos, me olvide de qué estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y compartir ese momento.

Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Se cuánto puedo y cuándo no debo. También compréndeme que con el tiempo, ya no tengo tantos dientes para morder, ni gusto para saborear.

Cuando mis piernas fallen por estar cansadas por andar… Dame tu mano tierna para apoyarme, como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernitas.

Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no tengo demasiadas fuerzas para vivir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te ame. Trata de comprender la diferencia entre vivir y estar “sobreviviendo”.

Quise y quiero lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer. Piensa entonces que, con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti otra ruta, en otro tiempo, pero siempre contigo.

No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Desde tu corazón compréndeme y apóyame como lo hice cuando tu empezaste a vivir. De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a transitar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que siempre tendré por ti.

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Publicado el Miércoles 20 de Junio del 2007 por Dr. Alfredo Botbol
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Papi, ¿Tienes tiempo para mí?

Tu tiempo.
Papi, ¿cuánto ganas?
Dijo el pequeño con voz tímida,
fijando sus expresivos ojos en su agotado padre
que llegaba del trabajo.

No me molestes hijo, no ves que estoy muy cansado…
Respondió el padre

Pero, papi, dime por favor, ¿cuánto ganas?
Insistió.

Cincuenta pesos al día,
le contestó fastidiado con tal de quitárselo de encima.

El niño se tomó de su saco y le dijo:
…Papi, ¿me prestas diez pesos?

El padre, tratando con brusquedad al niño, le dijo:
¡Así que para eso querías saber cuanto gano.
Vete a dormir y no me molestes, muchacho aprovechado!

Ya había caído la noche cuando el padre se puso a meditar sobre lo ocurrido.
El incidente lo hizo sentirse culpable.
Tal vez su hijo quería comprar algo…
Había estado muy ocupado en el trabajo y
últimamente no estaba al tanto de los acontecimientos del hogar.

Queriendo descargar su conciencia dolida,
se asomó a la habitación del pequeño.
Hijo, ¿estás dormido?
El niño abrió los ojos a medias.

Aquí tienes el dinero que me pediste.
¿Para qué lo querías?

Refregándose los ojos, su hijo metió la manito debajo de su almohada
y saco varios billetes arrugados.
Es que quería completar cincuenta pesos…
¿Me vendes un día de tu tiempo?

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Publicado el Miércoles 20 de Junio del 2007 por Dr. Alfredo Botbol
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14 pedidos que todo hijo quisiera de su padre.

14 pedidos

1. No me compares con nadie,
especialmente con mi hermano o hermana.

Si me hacés quedar mejor que los demás, alguien va a sufrir;
y si me hacés lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.2. No me des sin medida, todo lo que te pida.
A veces pido para saber hasta cuánto es razonable tomar.

3. No me grites. Te respeto menos cuando lo hacés,
y me enseñás a gritar a mí también,
y yo no quiero perder el respeto por ninguno de los dos.

4. No estés siempre dando órdenes.
Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas,
yo lo haría más rápido y con más gusto.

5. Cumplí las promesas que hagas, buenas o malas.
Si me prometés un premio, dámelo;
si es una penitencia sostenela.

6. No digas mentiras delante de mío, ni me pidas que las diga por vos,
ni siquiera para sacarte de un apuro.
Me hace sentir mal y perder la fe en lo que decís.

7. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer;
decidite y mantené tu decisión,
porque si no viviré siempre pendiente del próximo cambio de idea.

8. Déjame valerme por mí mismo.
Si lo hacés todo por mí, nunca podré aprender.
Por si lo olvidaste sólo se aprende de los errores.

9. Cuando estés equivocado en algo,
admítelo crecerá la opinión que yo tengo de vos
y de paso me enseñás a admitir también mis equivocaciones.

10. No me exijas que te diga “porqué lo hice”
cuando hago algo que no está bien.
A veces ni yo mismo lo sé.

11. Enséñame a amar y a darme la oportunidad de conocer a los otros.
No importa si la vida me lo va a enseñar de todos modos;
porque de nada vale si veo que vos no amas ni vivís en contacto con el prójimo.

12. No me digas que haga una cosa si vos no la hacés.
Yo aprendo siempre de lo que hacés;
pero me cuesta hacer lo que decís sin coherencia con tu propio actuar.

13. No me digas: “No tengo tiempo para tonterías”
o “Eso no tiene importancia”
cuando te cuente un problema mío.
Tratá de comprenderme y ayudarme.

14. Y sobre todo si es cierto que me querés,
decímelo de vez en cuando.
A mí me gusta oírtelo decir,
aunque vos no creas que sea necesario
y aunque yo nunca te lo diga,
porque por supuesto yo te amo con todo mi corazón.

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